Si hay algo que no debemos de perder cuando envejecemos es las ganas de seguir jugando a diferentes juegos. Los juegos nos permiten muchas cosas, en nuestra mente y a nivel social, por ende es algo que en lo posible no debemos de dejar de hacer.

Cuando uno llega a una determinada edad empieza a realizar menos cuestiones por diferentes cosas de la vida. Las juntadas sociales cada vez con menos, reírse, jugar, divertirse y amar son cosas que empiezan a decaer bastante en la vida de un abuelo.

Por tal motivo nosotros los jóvenes debemos de mantener encendida la llama del juego con nuestros abuelos. Recuerden que el juego lúdico entre otras cosas permite que el cerebro siga activo en un montón de funciones, algo muy fundamental para un adulto mayor.

Otra de las cuestiones que nos otorga jugar cuando somos veteranos es por el simple hecho de mantenerse activos en las reuniones sociales. Todos queremos estar acompañados en todo momento, y la actividad de jugar es algo que nos ayuda y mucho en este sentido.

Jugar también le permite al abuelo unirse quizá con personas que no tiene tanto acercamiento. O no pensaron porque son los abuelos o los tatas los que juegan con los niños más pequeños de las familias.

Por el motivo del juego quizá el abuelo tenga un gran acercamiento con su nieto que de otra forma seria muy difícil de lograrlo. Otro de los hitos importantes que nos otorga jugar cada cierta frecuencia es por la sencilla razón de darle una linda actividad para hacer al veterano.

Recuerden que cuando llegamos a la tercera edad las activida empiezan a disminuir bastante, el hecho de tener que ir a jugar con amigos, familiares nos da algo en que pensar, algo que hacer. De eso se trata, de tener algo para hacer y si encima te hacer reir, te entretiene, te hace juntarte con tus familiares y te da una rutina, que mejor entonces que motivar a tus abuelos para que empiecen a jugar más a cualquier cosa.

Obvio y esto hay que tenerlo en cuenta, no todos los abuelos pueden jugar a todo, por lo que no ejercemos una presión indebida sobre el si queremos que juegue a determinado entretenimiento.

Cada uno sabe en qué condiciones está el adulto mayor, por lo general algo muy bueno y divertido para él es que juegue a las cartas, al dominó, al loto, o a juegos que sean conocidos por ellos y fáciles de jugar.